Mi nombre es Valeria, y desde chica siempre estuve interesada en el arte y las manualidades: le hacía la ropa a las muñecas e iba al negocio de mi abuela Yeyi (que era modista de alta costura) a ayudarla. Ella fue mi inspiración en este emprendimiento.
Flor de Lis nació con la elaboración de almohadillas herbales, y con el paso del tiempo comencé a diseñar textiles para el hogar. Pero el quiebre se dio cuando me especialicé en estampado artesanal. Me enamoré de esta técnica y el proyecto empezó a tomar impronta propia y auténtica, que se ve reflejada en productos textiles cálidos, atemporales, que generan sensaciones únicas, que te abrazan evocando una sensación de paz y armonía en cada ambiente que visten.
Lo artesanal lleva consigo un valor humano único: tiempo, dedicación y sensibilidad. Por esa razón, todos mis textiles son hechos y estampados 100% a mano, por lo que no hay uno igual al otro. De esta manera, cada clienta que recibe un pedido de Flor de Lis recibe una parte de mí materializada en cada pieza elegida.
Este emprendimiento comenzó hace 9 años como un trabajo secundario a mi profesión (docente) y con el paso del tiempo se convirtió en el proyecto de mi vida, lo que amo hacer.
